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viernes, 30 de diciembre de 2011

¡ RECORDAR ES VIVIR !


Homenaje a Alexander Mc Queen,  (Que Dior lo tenga en su zona V.I.P.) de la departamental neoyorkina Bergdorf Goodman,  en este finado 2011. También coincidiendo con la maravillosa exposición del Met también en su honor "Savage Beauty"

Tan cierto aquel dicho que reza: "Recordar es vivir, y también morir un poco"





God Save the "Queen"....Alexander "Lee" McQueen 

lunes, 26 de diciembre de 2011

Viaje Polar


Para la campaña publicitaria 2009-2010,Hermès se saltó el otoño y se dirigió directamente al invierno.


La Top model brasileña,Raquel Zimmermann apareció como la gran estrella en la nieve. El fotógrafo Eric Valli realizó la campaña publicitaria en un famoso Hotel de Hielo en Suecia.

Valli ha tenido gran reputación internacional por las contribuciones fotográficas a Geo, National Geographic, el Sunday Times, la Vida del Smithsonian, y Paris Match.









sábado, 24 de diciembre de 2011

EL EVANGELIO SEGÚN VERSACE


Si bien las siguientes fotografías corresponden a una colección de antaño (Circa 1998). No encuentro un mejor momento lleno de serenidad para publicarlas como el día de hoy.

Láminas de un evangelio, episodios claroscuros de madonnas, 

Fotografías artísticas de gran belleza, sobriedad, inspiración, serenidad y sutileza también.
 Una de las mejores campañas publicitarias de la casa italiana Versace realizadas por Steven Meisel y que en su momento significaron sin duda el Renacimiento de la casa italiana 2 años después del lamentable deceso de Gianni Versace. 
Maridaje perfecto de una colección, la modelo y la fotografía. 























Fotografía: Steven Meisel 




Versace Fall - Winter 1998-1999 Ready To Wear Milán

jueves, 8 de diciembre de 2011

Bordador de Ilusiones..Artesano de Fantasías


El hombre responsable en gran parte de la belleza arrebatadoramente exquisita de la Alta Costura Francesa ha muerto.  Francois Lesage, Caballero de la Legión de Honor, era el jefe de “Maison Lesage”, el legendario salón de bordado en París, en donde una rara magia llena de belleza nacía entre cuentas y bastidores, entre sedas e hilos. Tenía 82 años.


Al parecer su talento artístico estaba en la sangre. Su padre, Albert, fundó la empresa familiar en 1924, cuando compró el taller del bordador de Napoleón III, “Michonet”, quien también había trabajado para Charles Frederick Worth. Posteriormente se casó con Albert Marie-Louise Favot, una bordadora de la Maison Madeleine  Vionnet.  

La historia del taller Lesage podría resumirse en una cifra: 60 toneladas de perlas, hilos o plumas atesorados entre sus paredes. La herencia de cerca de un siglo de excelencia en el ámbito del bordado artístico.  Con ese legado ¿Cómo podría haber seguido otro camino?

Por suerte, él se enamoró de embellecimiento textil con hilos y cuentas, y ha ayudado a mantener vivo este arte altamenta calificado,  a través del trabajo de la Maison, como bordador insustituible de casas de Alta Costura  tales como Christian Dior, Chanel, Jean Paul Gaultier y Valentino, y en su momento para  Pierre Balmain,Givenchy,  Ungaro, Christian Lacroix e Yves Saint Laurent, además garantizando el surgimiento de manos talentosas especializadas en este “arte” a través de la escuela parisina, Lesage Atelier de Broderie.

 Chanel  salva la Maison mediante su compra en el 2002. Esta adquisición  permitió que el bordado se desarrollara conservando su independencia. Hoy en día, la lista de clientes de François Lesage incluye tanto a Dior como a Yves Saint-Laurent o Dolce & Gabbana. Y para asegurar el auge comercial de su empresa, el maestro del bordado ha sabido conjugar el Prêt-à-Porter de lujo con la alta costura.

En su larga carrera, Lesage conoció a Yves Saint-Laurent cuando tenía 19 años de  edad y trabajaba para  Christian Dior. "Y a Karl (Lagerfeld) también. Era un jovencito  cuando lo conocí en la casa Patou. A Gaultier o Lacroix, que es mi ahijado, también los conocí cuando eran debutantes", relató el bordador en una entrevista que concedió a AFP en enero de 2010.

"Nunca me planteé hacer otra cosa. Sigo durmiendo en la  habitación en la que nací".
Adieu Francois Lesage
(1929-2011)

viernes, 2 de diciembre de 2011

"LA PIEL QUE HABITO"... Mi querida Tarántula !



El Doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, está a punto de perfeccionar su última y más brillante creación: una piel sintética capaz de reconstruir tejidos destrozados y aparentemente irrecuperables. No obstante, sus avances médicos topan con las barreras de la ética, al plantearse el tratamiento con seres humanos como un paso demasiado arriesgado. No obstante, ningún impedimento moral se interpondrá en el camino del doctor, al estar éste cegado por un trauma familiar que le persigue allá donde vaya.





No habían pasado ni dos años desde su última producción, pero en realidad Pedro ya llevaba mucho tiempo peleándose con un texto que se le atragantaba. Una obsesión que le perseguía y que tenía su origen en una novela de Thierry Jonquet titulada 'Tarántula', de aparente ligereza por su poco volumen y por las pocas concesiones a la calma y la pausa que daba una acción a ratos trepidante. Una historia a medio camino entre la intriga detectivesca, el drama psicológico y el cuento de terror, a priori elementos todos ellos muy atractivos para ser adaptados a la gran pantalla. Pero resulta que el lenguaje cinematográfico es caprichoso, y no siempre se muestra excesivamente amable con los espectáculos propuestos en otros formatos. Así es, el arácnido de Jonquet se descubrió como un bicharraco peludo al que era muy difícil atacar.





El encanto del relato picó de lleno a Almodóvar, inyectándole un veneno de curación casi imposible. El libro debía -merecía- ser llevado al celuloide, pero los múltiples saltos temporales y la ambigüedad narrativa de ciertos tramos tejieron una telaraña; una trampa mortal de la que era casi imposible escapar... sólo si se hacía trampa; sólo siendo más hábil que el captor. Una maniobra al alcance de muy pocos autores, pues son pocos los genios que pueden desviarse del camino trazado, para que la adaptación llegue a buen puerto, y sin que además se note la ''afrenta'' a la materia prima. Un ejercicio casi de ilusionismo con el que nuestro cineasta manchego favorito consiguió materializar lo que se antojaba como el guión imposible. Todo listo pues para lanzarse a los brazos del público que más le quiere... el francés.



Hizo falta muy poco para que en Cannes la gente se levantara de la butaca y cambiara el ceño fruncido causado por el -enésimo- escándalo con la firma de Lars Von Trier, por la sonrisa más dilatada. "Mesdames et messieurs... Pedro Almodóvar!" Y la locura se desató en el incomparable escenario del Grand Théâtre Lumière. 
Era esa la cuarta visita del manchego a su certamen favorito, y era esta la cuarta ocasión en la que salió ovacionado, confirmando que el feeling con el público galo sigue intacto. Así quedó latente con la proyección de 'La piel que habito', en la que los espectadores le rieron todas las gracias al realizador español, y en la que, cuando las luces se volvieron a encender, se acompañaron los títulos de crédito finales con un sonoro e interminable aplauso.


Hay quien todavía afirma que se trataba de un combate ganado mucho antes de librarse, ya que el amor que profesa la Croisette por Pedro es tal, que la calidad de los productos que presenta es lo de menos. Apostar por la buena acogida de una película de Almodóvar en Cannes es apostar al caballo ganador. Cierto, pero matizable, puesto que con 'La piel que habito' la jugada fue arriesgada, no sólo porque se tratara de un -leve- giro en su carrera, sino porque además significó pugnar por la escurridiza Palma de Oro con un título que podía compararse con demasiada facilidad (el mad doctor, la irónicamente destructiva obsesión por la reconstrucción facial, además de muchos otros puntos de unión a nivel más hipodérmico) con uno de los que a día de hoy sigue siendo considerado como uno de los buques insignia de la nouvelle vague: 'Ojos sin rostro', de Georges Franju. Palabras mayores para un duelo de alturas del que Almodóvar salió ileso, lo cual en el fondo no se aleja demasiado de una victoria épica.



Así pues, que no teman los seguidores de este singular director. Por mucho que se nos haya vendido su última obra como algo radicalmente diferente a lo que nos tenía acostumbrados en los últimos años, lo cierto es que hacía tiempo que no veíamos una película con una acumulación tan descarada -para bien o para mal- de tics y gestos de su autor. La historia de Jonquet, ya sólo por el tremendo giro argumental final, era ideal para que Pedro se regodeara, y la ocasión no es desaprovechada... es incluso modificada a través del carácter y la geografía toledana, o en forma de inesperada visita felina, para perder en sadismo (aunque el guión va igualmente sobrado de este factor) y ganar en los ya clásicos enredos familiares culebrescos que tan buenos réditos cómicos acostumbran a dar a Almodóvar, un cineasta que una vez más, nos lleva a un universo colorista y desmadrado que parece que sólo pueda habitar él, pero que de nuevo, hipnotiza a propios y extraños con su vitalidad e innegable gracia.




Lo retorcido y enfermizo de la trama hacen que el conjunto pierda en poder emocional, no obstante, 'La piel que habito' recupera el encanto y el descaro de aquel director primerizo que se daba a conocer a grito pelado desde la movida madrileña, con su concepción radicalmente pasional del amor, y con las emociones, cómo no, siempre a flor de piel. Es en definitiva una especie de back-to-classics delicioso (con el plus de la madurez en la puesta en escena adquirida a lo largo de tantos años de experiencia), que por supuesto tenía que venir acompañado por el antaño actor fetiche por excelencia, Antonio Banderas. Hasta él está entonado en este algo vano pero alocadamente divertido film.






                                                                                                                        Víctor Esquirol Molinas 
                                                                                                                        (www.elseptimoarte.net)

martes, 22 de noviembre de 2011

Christmas at Bergdorf Goodman 2011 !!!


Ha llegado la temporada más festiva del año, para muchos la Navidad es el pretexto mas encantador para engalanar tiendas y demás comercios.  Nueva York, Londres y París. Son algunas de las ciudades que como cada año, nos felicitan las navidades,  vistiendo sus escaparates con sus mejores galas.  Espacios a la vista de todos, en los que por unos segundos, se pierden nuestras miradas contemplando  la puesta en escena de  asombrosos micromundos,  puestos en pie a base de maniquís, accesorios de infarto e iluminaciones que resultan ser casi teatrales. De este modo, los escaparates dejan de ser unas simples ventanas al mundo y pasan a convertirse en auténticas obras de arte, diseñadas a conciencia por sus creadores, para la admiración y el disfrute del paseante.


Así, es el mundo del  escaparatismo, todo vale para  llamar nuestra atención a cambio de  unos tan siquiera segundos. Y es que el escaparate “es el mejor vendedor de una tienda” por si no lo sabían,  ya que está constantemente promocionando el producto sin pausa.

Hoy damos un paseo por el aparador de  la Departamental Bergdorf Goodman, y aquí no pasa para nada desapercibido, tan sólo hay que mirar sus vidrieras, para darse cuenta de que algo está pasando. Y si es verdad. Ya está aquí la navidad. Y por esta razón,. David Hoey , el  director creativo Bergdorf Goodman  ha ambientado sus escaparates a través de un viaje  fantástico por paisajes remotos, que tan siquiera podríamos imaginar, ni con los ojos cerrados. Lleva como título ''Carnival of animals''.

Y es que si alguien realmente sabe como mostrar un escaparate sin duda son ellos.  ¡¡¡ Aquí las fotos !!!























Photograph by Ricky Zehavi