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miércoles, 25 de septiembre de 2013

Giorgio Armani Menswear Spring 2013



Siluetas contrastadas, las chaquetas como prendas imprescindibles en la colección, una presencia más que importante del punto para lograr outfits muy relajados y cómodos y una paleta cromática que se mueve dentro de los grises, los blancos y los azules de una manera muy sutil para ofrecer un resultado fresco, cálido y fácil de combinar con ese estilo italiano que le caracteriza.


Las chaquetas se convierten en una de las prendas fundamentales de la colección. Y lo hacen obviando lo ostentoso y centrándose en los cortes holgados, las siluetas frescas y relajadas que, apoyadas por un punto muy veraniego, consiguen transmitir esa sensación de ligereza buscada.


Los trenchs apuestan por siluetas holgadas que contrastan que las prendas más ajustadas como los pantalones o las camisas. Este juego de texturas, unido a los colores oscuros empleados así como las maxi solapas trabajadas en cuero o los apliques metálicos, convierten a estas prendas en una opción más vanguardista.



Se juega mucho con el cuerpo, apostando por los cuellos en V y los cuello barco que dejan ver la piel y que entra a forma parte del juego como un tejido más sobre el que contrastar el resto de prendas de la colección. Las tonalidades térreas, así como los cremas, beiges y marrones, se convierten en imprescindibles si decidimos incluir materiales como la napa, el ante o el cuero en chaquetas, pantalones o camisetas. Delicadeza y elegancia son las palabras que mejor definen el resultado.











Los estampados geométricos, como el cuadro de gales o la raya diplomática, ayudan a conseguir un efecto más elegante en los conjuntos porque no debemos olvidar que pase lo que pase, la elegancia y el buen gusto es el primer mandamiento en el decálogo de la firma.


El resultado, y creo que a la vista sala, es una colección que destaca por aunar de manera casi perfecta los términos “elegancia” con “modernismo” usando como lienzos los cortes holgados, la tendencia "oversized" en su justa medida y una paleta cromática muy selecta que apoyada por el punto y los trabajos en cuero consigue el resultado buscado: un hombre de 10.










jueves, 28 de febrero de 2013

ANNA KARENINA




Joe Wright es un director de cine de época y de romances, o eso ha demostrado hasta ahorita. Llevar a la pantalla grande el clásico literario de Leon Tolstoi, Anna Karenina, puede ser un reto que muy pocos parecían aceptar, pues comparar al hermano de letras con el de las imágenes siempre resulta en desastre.

Sin embargo, Wright, acusado constantemente de académico, tiene una visión “experimental” y que no duda en explotar esta ocasión para adaptar esta tragedia romántica de la literatura rusa.

Anna Karenina es una aristócrata de la Rusia zarista del siglo XIX, casada y con un hijo, inicia una relación fuera del matrimonio con el apuesto conde Vronsky, lo cual la llevará a una espiral de locura y pasión que cambiará toda su vida.
Lo que más llama la atención de esta película, a primera vista, no es el contenido significativo sobre el amor conducido por un mundo machista, sino la factura.



Cual si fuera una farsa teatral (el mismo director dijo elegir esta visión por considerar la corte rusa una farsa) la cinta se desarrolla con un montaje de tipo escénico que remonta a otras películas, sobre todo musicales como Chicago o Moulin Rouge, hasta El Atentado de Jorge Fons. El estilo de la sociedad y la política como una pantomima no es una forma novedosa de narra como ya lo vimos, sin embargo, nuca se había logrado en una tragedia de esta magnitud.

El experimento de Wright, no tan original, resulta bastante ostentoso con bombo y platillo, pues el despliegue técnico y artístico es perfecto. El vestuario, los decorados, el diseño de producción, el maquillaje, la fotografía, el montaje, la música y hasta el sonido alcanzan una notable maestría; visualmente la película es incuestionablemente hermosa y perfecta.




De la protagonista, la actriz fetiche del director, Keira Kingthley, se puede decir que hizo una aspiral ascendente (tan típica en ella). Primero aparece con una forzadísima actuación, nada creíble y hasta opaca, pero conforme se avanza la película (y la intensidad del personaje) la señorita Kingthley da muestra del gran talento que posee y aprovecha su experiencia en escenas de romance para darnos una interpretación digna al final de la película.

Otra interpretación llena de matices es la de Jude Law, un excelente trabajo histriónico y quizá uno de sus mejores papeles en toda su carrera. Por su parte, los secundarios cumplen cual figuras teatrales que entran y salen de escena. Aunque ojo con Domnhall Gleeson, que brilla en todas sus escenas.

Anna Karenina es en sí un experimento estilístico y artístico bastante notable del director.















viernes, 9 de noviembre de 2012

ETRO Menswear Spring 2013


  Una de las colecciones más interesantes y llamativas de la Semana de la moda masculina en Milán; fue sin duda alguna la de Kean Etro. Los modelos parecían haber salido de las arenas del Sahara o de algún palacio de la India, con brillantes turbantes que cubrían su cabeza y holgados pantalones que volaban en su andar. Según se afirma, el imperio Etro se fundó sobre el Kashmir, aquel estampado indio que se hiciera famoso por el pueblo escocés de nombre Paisley (de ahí el uso de esta palabra para referirse al mismo) y que a lo largo de su historia, este mítico estampado ha sido uno de los elementos casi propios de la marca.



 En su colección para la próxima temporada, Primavera-Verano 2013, Etro propone una silueta lánguida y favorecedora,  en un estilo casi andrógino donde las formas se desvanecen a medida que las camisolas se transforman en faldas y donde el mencionado estampado se integra vibrantemente a chaquetas, pantalones y trajes completos de igual manera, al igual que en camisolas y turbantes. Esta serie de prendas se van degradando del azul hasta llegar al blanco, previamente pasando por un intenso rojo tratando de evocar un estado de serenidad y luz. Atención a los detalles metálicos y opalescentes también.